niños de espalda
Horizontes

En fidelidad a nuestro Fundador, San Juan Bautista de La Salle, conducido por el Espíritu de Dios a vivir el Misterio de Cristo encarnado en medio de los hombres, nosotros, los Hermanos del Distrito “nos hemos reunido para tener juntos y por asociación las escuelas  al servicio de los pobres” y nosotros, los Seglares, nos hemos comprometido en la misión del Instituto.

Entendemos esto fundamentalmente como clave de lectura teológica y como una acción directa, real y concreta, en el contexto sociocultural que nos toca vivir y asumir.

Desde este compromiso:

  • los Hermanos vivimos nuestra consagración en comunidades misericordiosas de escucha y de perdón de corazón, donde nos aceptamos como hermanos, más allá de las ideas, donde podemos envejecer acompañados, creciendo en fidelidad, con estructuras al servicio de las personas y las necesidades locales;
  • los Seglares vivimos nuestra consagración bautismal desde nuestras opciones concretas de vida, inspirados en el carisma lasallano, desde las obras, en la tarea de evangelizar la cultura.

Por tanto, Hermanos y Seglares:

  • Cultivamos una espiritualidad encarnada al estilo lasallano.
  • Recreamos nuestras comunidades religiosas, familiares y educativas, con un estilo fraterno, compartiendo las responsabilidades de conducción y animación de la vida.
  • Compartimos nuestra misión educativa y evangelizadora, desde el pobre, para toda la sociedad, transformándola.
  • Atendemos a la pastoral vocacional.
  • Orientamos nuestra formación.
  • Organizamos nuestra economía.

Y todo esto porque creemos que es posible construir, desde nuestra diversidad, un único proyecto distrital.
 

Nuestro Credo

(Horizonte Pedagógico Pastoral 
de la Asoc. Educacionista Argentina) 

Creemos en la escuela lasallana como una comunidad con un proyecto de inspiración cristiana.

  1. Se entiende a partir de la persona de Jesucristo, Dios Encarnado para la plenificación del mundo. Nuestra escuela es Unidad Viva: Pedagogía, Pastoral, Administración y Convivencia, no son sino miradas.
  2. La escuela es una comunidad eclesial de comunidades que colabora con muchos varones y mujeres que no trabajan en ella, al servicio de la transformación social por la educación. En Nuestra escuela aprendemos para Transformar.
  3. Se centra en la relación de los docentes y los alumnos con los saberes, en comunidades de aprendizaje y hacia la transformación de las personas y la sociedad, lugar de encuentro con Dios. En Nuestra Escuela nadie aprende solo.
  4. Son los alumnos, con todo su bagaje cultural e historia individual, los que convocan a los adultos a esta relación. La relación con los alumnos nos constituye como docentes.
  5. Esta relación pedagógica es la alternativa social presentada como signo del Reino ante la sociedad. Nuestra escuela es Signo de Fe, Compañia del Dolor y de la Alegría presentes, Profecía de un Mundo Nuevo.
  6. Estamos llamados por Dios a ser una comunidad democrática, incluyente, transformadora, participativa y dialógica. Nuestra escuela es lugar de iniciación comunitaria.
  7. Es en la relación de los actores pedagógicos con los saberes en el seno de la conflictividad social, donde encuentran a Dios. Nuestra escuela es lugar de Evangelización.
  8. El nombre, creyente de la relación pedagógica, es ministerio. Nuestra escuela es lugar de santificación para los docentes en el ejercicio de su empleo.
  9. Los educadores son las personas capaces de convertir las instituciones educativas en comunidades vivientes. Los educadores son los sujetos del cambio en la escuela.
  10. estamos llamados a la conversión afectiva, intelectual, moral y religiosa en la escuela. Nuestra escuela está en camino.